miércoles, 1 de diciembre de 2010
In Memoriam; Mario Monicelli

Este mes de noviembre ha sido triste, dos grandes maestros de la historia del cine nos han dejado,por un lado Luís García Berlanga y por otro,una de las mas grandes glorias del cine italiano de estos últimos 60 años como es Mario Monicelli. El pasado 29 de noviembre a los 95 años, el maestro de la comedia italiana Mario Monicelli nos dejaría . Desde este blog quiero hacer público mi profundo desprecio a todos y cada uno de los medios de información homologados de esta nación,por no haber prestado la mas mínima trascendencia,a una notícia que concierne a la historia de la cinematografía mundial. Mario Monicelli será recordado por obras como I compagni,con un Marcello Mastroiani en estado de gracia,por la gran Rufufú junto a Vittorio Gassman y Mastroiani, por una maravillosa Boccaccio 70 en colaboración con Luchino Visconti,Vittorio de Sica y Federico Fellini,por su siempre genial Gran Guerra o por la tremenda sátira L´armata Brancaleone.Monicelli dejó sonrisas y buen hacer en una Europa desolada, clavando agudeza e ingenio a partes iguales,denunciando desde el humor inteligente todo aquello que oprimia a los mas desfavorecidos,desde una militancia discursiva que está presente en todas sus películas.Es gracias(entre otras muchas películas)a Amici miei protagonizada por los ya también desaparecidos Ugo Tognazzi y Philippe Noiret donde Monicelli se dio a conocer fuera de las fronteras de Italia,siendo esta película un completo éxito,la cual unió a público,crítica y taquilla . Monicelli no dejó de trabajar a lo largo de su vida, mas de 60 películas como director y guionista le aseguran un asiento en el salón de los grandes directores de la historia del cine.La comedia y el cine no se entenderían sin sus maestros,no existiría el cine sin directores como Mario Monicelli. Puestos a decir verdades,me alegro profundamente de que ningún canal masivo,ni su prensa se ocupen de tan notable pérdida. Monicelli era un hombre de cine,de un cine inteligente,dinamico,sobrio, cargado de una ironía voraz,el cual hacía despertar una sonrisa a cualquier persona dotada de un mínimo de sensibilidad. Una sensibilidad,que en rara ocasión se advierte en los medios de comunicación masivos,de estas sociedades de control en las que nos ha tocado vivir. Monicelli no era amante de los flashes,tampoco del ruido de la farandula,ni de los círculos del amarillismo ni del sensacionalismo. Vivió apartado en su casa de la Toscana,la mitad de su vida.Fue en esa casa de campo donde nacieron la mayoría de sus guiones, entre el silencio y la vida tranquila. Mario Monicelli se fue, como solo una persona de su categoría epicúrea puede marcharse,saltando al vacío,solo y en silencio desde la ventana de su habitación en el hospital San Giovanni de Roma, donde estaba ingresado a causa de un cancer incurable a la edad de 95 años.
Filmografía:
martes, 30 de noviembre de 2010
Uncle Boonmee: Apichatpong Weerasethakul
Al tío Boonme, un anciano campesino del noreste de Tailandia, le quedan pocos días de vida debido a una insuficiencia renal aguda. A medida que la muerte vaya acercándose más y más, el enfermo y sus seres queridos emprenderán un viaje a través de la selva. Un trayecto en el que Boonmee irá viendo cómo sus anteriores vidas desfilan ante él, además de los espíritus de familiares ya muertos, que han adquirido las más variadas formas. Un trayecto que debe terminar en una cueva en la que supuestamente nació... no se sabe muy bien si como humano o como animal.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Finisterrae

Dos fantasmas rusos preguntan al oráculo de Garrel, que es lo que deben de hacer,para dejar de vagar en pena. El oráculo les dice,que deben de hacer el camino de Santiago hasta Finisterre. Una película de Sergio Caballero del 2010.Se encuentra recién editada por la colección Cahiers du Cinema para Cameo.Bienvenidos fantasmas.
Jaques Derrida y Gilles Deleuze
El 7 de Noviembre del 1995, Jaques Derrida publicó en la revista Libération,esta carta en respuesta a la repentina muerte de su amigo Gilles Deleuze.

Tendré que errar solo.

Tendré que errar solo.
Demasiado que decir, y hoy no tengo ánimo para ello. Demasiado que decir sobre lo que nos acaba de suceder, sobre lo que me acaba de suceder a mí también, con la muerte de Gilles Deleuze, con una muerte temida sin duda (sabíamos que estaba muy enfermo), con esta muerte concreta, esta imagen inimaginable cuyo acontecimiento seguirá ahondando, todavía más si es posible, el doloroso infinito de otro acontecimiento. Deleuze el pensador es ante todo el pensador del acontecimiento, y siempre de este acontecimiento. Lo fue del principio al fin. Releo lo que decía del acontecimiento, ya en 1969, en uno de sus mejores libros. Logique du sens. Primero cita a Bousquet («A mi gusto por la muerte, dice Bousquet, que era un fallo de la voluntad, sustituiré un deseo de morir que sea la apoteosis de la voluntad»), y luego continúa: «De ese gusto a ese deseo, nada cambia en cierto modo, salvo un cambio de la voluntad, una especie de salto de todo el cuerpo, sin moverse del sitio, que troca su voluntad orgánica por una voluntad espiritual, que desea ahora no exactamente lo que sucede, sino algo en lo que sucede, algo por venir que está de acuerdo con lo que sucede, de acuerdo con las leves de una oscura conformidad humorística: el Acontecimiento. En este sentido es en el que el amor fati se identifica con la lucha de los hombres libres». (Habría que citar interminablemente.)
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